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Tomás Padrón “El sector de las renovables debería ser el futuro de muchos ingenieros técnicos industriales”

09 de Marzo de 2015

 Tomás Padrón: “El sector de las renovables debería ser el futuro de muchos ingenieros técnicos industriales”

 

 

A fuerza de una disciplina impuesta por el trabajo, la tenacidad herreña y el ejercicio de más de 30 años al frente del Cabildo Insular, de fuertes convicciones nacionalistas y grandeza de miras, Tomás Padrón ha sido durante años parte destacada de la actualidad canaria. Sencillo, llano y con los pies en el suelo, a Padrón le hace grande una sincera humildad con la que no han podido sus años en la política ni su protagonismo en proyectos tan brillantes como el de la central hidroeólica de `Gorona del Viento´, hoy un referente mundial. En una tranquila charla en Echedo, el que fuera durante casi tres décadas presidente del Cabildo de El Hierro, hace gala de su amor por su profesión de ingeniero técnico industrial y muestra una clara visión de lo que acontece en Canarias, propia de un verdadero estadista.

 

Los orígenes de Tomás Padrón nunca le han abandonado del todo. Que su familia, de El Pinar, fuera la propietaria de la central eléctrica, el taller de carpintería y el molino de gofio del pueblo pintó el escenario perfecto para una crianza entre mecánica, tecnología, energía e innovación. Como él mismo cuenta, “cuando inicié mis estudios de ingeniería técnica industrial en las Palmas ya estaba inducido por ese mundo de los motores, correas y poleas, y por la electricidad, que, en mi pueblo, era un servicio que se iniciaba al oscurecer y se cortaba a medianoche”.

Hablando de estos tiempos en su querida isla, a la que dedicaría después buena parte de su madurez profesional y política, Padrón no puede reprimir comentar algunas anécdotas, como que ese motor que dotaba de electricidad al pueblo alguna vez se puso en marcha a deshora sólo para que cuatro vecinos pudieran seguir desde su aparato de radio un partido del Real Madrid en la Copa de Europa.

La etapa de la formación fue también importante. “Primero hice una Oficialía y Maestría, en Las Palmas, y luego dimos el salto a lo que se llamaba peritos industriales”. Y dice con orgullo: “Yo pertenezco a la primera promoción de ingenieros técnicos industriales, la de 1964”. Y de los talleres de la escuela pasó  a la ingeniería técnica.

El mundo laboral estaba entonces lleno de oportunidades para un profesional recién graduado. El boom de la construcción estaba en su pleno apogeo y no le resultó difícil encontrar trabajo. De hecho, las constructoras tenían serios problemas para encontrar aparejadores y la versatilidad de su formación le permitió hacer tales funciones durante todo un semestre. Luego vinieron las prácticas de milicias en la IPS de Los Rodeos, y enseguida me incorporo a  “Riegos y Fuerzas” -más tarde, UNELCO-  en  La Palma, donde necesitaban ingenieros técnicos industriales. “Se trataba de la primera empresa que compró el Instituto Nacional de Industria (INI) para comenzar las tareas de electrificación en Canarias, y allí di mis primeros pasos dentro de mi especialidad”, explica.

 

 

Las energías limpias: compromiso vital

Parecía que hubiera nacido destinado a ello: desde un principio su trabajo estuvo enfocado en la  electrificación en El Hierro. “Ya se estaban haciendo allí los trabajos de construcción de la central térmica de Llano Blanco. En La Palma existía la central hidroeléctrica del Salto del Mulato, en Los Sauces,  y allá nos enviaban para hacer tareas de mejora en la tubería que servía de soporte al salto de agua que producía energía hidráulica. “Mire por dónde…. Ya entonces, sin saberlo, estaba apostando y trabajando en energías limpias para la red de la isla de La Palma”, comenta sonriente.

“El hecho de que me ofrecieran la posibilidad de trabajar en el Hierro me planteaba un reto técnico y personal muy ilusionante. Venir a electrificar mi tierra, mi isla, que era una de sus carencias más importantes, junto al agua y otros servicios básicos,  habiendo nacido entre motores de dar luz…. resultaba  tremendamente apasionante”, reconoce.

El proyecto de `Gorona del Viento´ debe mucho a este ingeniero técnico industrial, político y nacionalista convencido. La idea surge en 1981, dentro de UNELCO, de donde era delegado en El Hierro, su isla, y donde desde 1979 ocupaba la presidencia del Cabildo. La creación por aquel entonces del departamento de energías alternativas en la empresa, con Ricardo Melchior a la cabeza, todavía ajeno a la política, facilitó el diseño del proyecto inicial, en una isla donde era muy caro producir la energía para el consumo y que precisaba de otras alternativas.

“Lo del viento todavía no estaba muy desarrollado en Canarias -explica Tomás Padrón-, con el agravante de que teníamos vientos variables y no era suficiente esa única fuente. Es cuando se comienza a pensar en viento combinado con otras fuentes que pudieran estabilizarlo. Y comienza a forjarse ese anteproyecto, esa idea”. Esa fue, pues, la génesis de esta iniciativa que hoy, más de 30 años después, se ha ganado la atención de científicos de todo el mundo.

La primera tarea a abordar fue la tomar los datos de viento en La Dehesa Comunal, considerada el sitio más ventoso de El Hierro. UNELCO colocó anemómetros en otros puntos de la isla, y los registros demostraron que, si bien en La Dehesa el viento era más fuerte puntualmente, no mantenía una continuidad adecuada a lo largo del año, por lo que el equipo llegó a la conclusión de que el lugar más adecuado era Valverde, en la zona de los Picos y de San Juan, donde desde hacía muchos años había habido molinos de viento para el gofio.

Poco después Ricardo Melchior pedía la excedencia y entraba en política. Mientras, Padrón continuaba como delegado de UNELCO y presidente del Cabildo, dos situaciones desde las que pudo y quiso mantener viva la idea de sacar adelante un proyecto que la estructura de UNELCO había relegado a algo meramente simbólico y que precisaba de otros impulsos. Paralelamente, la iniciativa caminaba de un departamento a otro de la Administración. “El costo económico previsible era muy alto en una isla con poco consumo y parecía casi imposible convencer a técnicos y políticos de su viabilidad”, recuerda.

Ya en la etapa autonómica, Padrón logró el apoyo del entonces consejero de Industria, Francisco de la Barreda, para que el gobierno canario apoyara el anteproyecto. EL compromiso posibilitó que se involucrara al Instituto Tecnológico de Canarias (ITC) y que se creara una comisión mixta, junto con UNELCO, para seguir y desarrollar técnicamente un proyecto capaz de generar electricidad estable en la red a partir de vientos variables.

Más tarde, en un viaje a Bruselas con el desaparecido ex presidente Adán Martín, Tomás Padrón consiguió que la comisaria de Energía de la Unión Europea Loyola de Palacio les recibiera y se interesara por el anteproyecto. Gracias a su apoyo la iniciativa consiguió 2,5 millones de euros, concedidos para profundizar en su puesta marcha. Loyola de Palacio hizo la oportuna visita a El Hierro, y así comenzaron a abrirse puertas en la administración del Estado y en la Comunidad Canaria, facilitando el avance del proyecto.

El ex presidente del Cabildo entiende la falta de confianza de quienes, en sus inicios, pensaron que la idea era descabellada. Y lo justifica explicando que en aquellos momentos, “el boom turístico tan fuerte que había en las islas provocaba que toda la mentalidad política y administrativa estuviera volcada exclusivamente en ese sector”.

 

Visión a largo plazo

El problema, a decir de Tomás Padrón, estaba donde mismo se encuentra ahora para otros tantos proyectos que podrían llevarse a cabo: la tendencia en Canarias, y en el resto de España, a prescindir de la necesaria previsión de los proyectos a largo plazo. Así, asegura que “la planificación a medio y largo y plazo no existe en la mente de los que administramos. Somos cortoplacistas. Gobernamos para ver cómo hacemos la plaza rápido para que nos juzguen positivamente en el siguiente período electoral. Planificar a largo plazo no es nuestro fuerte”, determina.

La ilusión y los conocimientos de Tomás Padrón fueron esenciales en el proyecto de central hidroeólica que hoy conocemos. Y su formación como ingeniero técnico industrial tuvo mucho que ver en ello. Sólo así podrían haberse dado las dos circunstancias básicas para el éxito: “tener constancia y creer que era posible”.

Padrón sabe que los ingenieros técnicos industriales han aportado “muchísimo” en `Gorona del Viento´. “Sobre todo, ingenieros técnicos como Juan Manuel Quintero, involucrado en el proyecto desde el principio, o Juan Luis, ya más tarde. Son profesionales que se han implicado directamente en que esto saliera adelante. Creo que los ingenieros técnicos industriales hemos sido una parte fundamental en la constancia, en el seguimiento y en la aportación que hemos hecho”.

También reconoce Padrón la importancia de otros profesionales como doctores ingenieros, ingenieros industriales y especialidades de otras materias. Pero la aportación en `Gorona del Viento´ de la ingeniería técnica industrial ha sido clave en la construcción  y  defensa de propuestas, “desde el diseño hasta su ejecución con correcciones permanentes de los esquemas que se planteaban desde las esferas más altas, desde el punto de vista técnico”.

 

El papel clave de los ingenieros técnicos industriales

Tomás Padrón entiende como clave el papel que podrían llegar a jugar los  profesionales de la ingeniería técnica industrial en proyectos innovadores como el de `Gorona del Viento´ y ser un referente de innovación tecnológica para exportar esa tecnología a países del exterior. “De hecho, por aquí, por El Hierro,  ha pasado casi toda la ONU tecnológica mundial para ver el proyecto,  preocuparse por él, para que ver si lo pueden utilizar en sus islas o países…. Y  exportar esa tecnología y profundizar también en mejorar el proyecto es fundamental”, asegura.

En su opinión, el reto se encuentra hoy en buscar almacenamientos energéticos dentro de la producción de energías a través del viento, ya que ahora se utilizan dos balsas de agua para generar un salto artificial, que es el que da estabilidad. Sin embargo, el ingeniero técnico industrial herreño explica que “las referencias que tengo me dicen que ya hay acumuladores gigantes que almacenan energía para que puedan estabilizar con la eólica el inyectar a la red”.

Por otra parte, Tomás Padrón destaca también la relevancia de la iniciativa como  punto de interés turístico científico. “Y también como referente de formación profesional para aquellos que se puedan dedicar en las islas al montaje y mantenimiento de parques eólicos que, en mi opinión, es un punto muy importante para Canarias”.

 

Profundizando en esto, Padrón aclara que en territorios aislados como el del Archipiélago, sería fundamental alcanzar soberanía energética e hidráulica “aunque fuera en un 40 ó 50 por ciento. Si a eso le añadimos que la soberanía alimentaria también es clave, pues estamos consumiendo casi el 80 por ciento  de lo que nos traen desde el exterior, un camino que creo equivocado. Hoy por hoy, a mi juicio, si se dieran unas circunstancias en las que por una crisis mundial no llegara petróleo a las islas, no quedaríamos casi paralizados.  Las centrales térmicas se alimentan de petróleo en más del 90 por ciento. La única isla que podría así tener luz, por lo menos algunas horas al día, sería El Hierro”.

Pero a `Gorona del Viento´ le queda aún mucho camino que recorrer. El proyecto ha empezado ya a funcionar, aunque sus avances son bien moderados. Padrón estima que Red Eléctrica, la empresa que ahora controla el sistema de la penetración en red y las redes de distribución, “está como temerosa de inyectar y no arriesga mucho”. Tal vez, se plantea, porque Gorona, la empresa que se creó después para consolidar el proyecto,  “quizá no discute en el día a día con Red Eléctrica los grados de penetración en la red”. Con todo, en los últimos días, los registros indican que hay momentos en los que el sistema eólico-hidráulico está entrando en la red en un 65, 66 o 50 por ciento, es decir, la térmica, a veces,  se queda en menos de la mitad, “y esta estabilidad le va quitando el miedo a Red Eléctrica, a quien le preocupa, sobre todo, el cero energético”.

Afortunadamente,  la inyección de energía va cada día a más, y una parte de la energía hidroeólica es utilizada para bombear a la balsa de la parte alta. Sin embargo, de ahí a la idea planteaba por el quipo en sus inicios, queda un buen trecho, pues se trata de conseguir, gracias a las 3.500 horas de viento que registra El Hierro, entre un 70 y un 80 por ciento de energía inyectada de la central  hidroeólica. Pero él lo tiene claro: “Desde que pasemos del 30 por ciento ya es considerable. Pero hay momentos, una semana, cinco días, 15 días, depende de las condiciones meteorológicas, que la central podría llegar al cien por cien y es posible meterlo en red al completo. Ante esta  realidad no hay que ser temeroso, siempre que las condiciones meteorológicas lo permitan”, aventura.

Para lograr ese cien por cien, Padrón apuesta por ampliar el sistema de almacenamiento, tanto en la parte baja como en la alta, en una segunda fase, “algo que teníamos previsto como un segundo objetivo, porque primero era sacar adelante el proyecto, y después recoger más, incluso, con nuevas tecnologías de almacenamiento con baterías, hasta lograr ese cien por cien durante todo el año”.

 

Apoyo de las administraciones a las renovables

La experiencia le dice a Tomás Padrón que tanto los peritos industriales como los ahora ingenieros técnicos han sido una profesión clave en el desarrollo de Canarias. Del mismo modo que los fueron los aparejadores en la construcción: “Estamos en cualquier empresa, en cualquier innovación, en cualquier obra, desarrollando todo tipo de actividades y somos clave en ese proceso de desarrollo, por nuestros conocimientos, nuestro empeño y  nuestra formación, que está muy  especializada, y estructurada en conocer a fondo cualquier detalle tecnológico, lo que nos da una formación integral muy completa”.

Las renovables son, sin lugar a dudas, el sector hacia el que las nuevas generaciones de ingenieros técnicos deberían poder orientarse, y muy especialmente, en Canarias. Padrón reconoce que en las Islas hay mucho trabajo que hacer en el sector de las energías limpias. Por ejemplo, entiende que el proyecto de El Hierro podría perfectamente desarrollarse en La Palma, en Tenerife, en Gran Canaria o en La Gomera, “porque reúnen todas las condiciones para que un porcentaje muy alto de su energía llegara  a través de las renovables”. Y continúa: “Tenemos la materia prima, es decir, los millones de metros cúbicos de viento que pasan por encima de nuestras cabezas a diario; tenemos un sol que la Naturaleza a puesto aquí como una bendición; y  tenemos un mar cuyas olas están batiendo permanentemente frente a nuestras costas y  que son energías en movimiento que debemos aprovechar y que no cuestan un duro”.

Por eso, en un mercado laboral cada vez más difícil, el ex presidente del Cabildo de El Hierro entiende que es preciso un firme apoyo de las administraciones en el desarrollo de las energías alternativas, tanto para consumo propio como para exportación. Y sería esta una buena forma de aminorar la presión que sienten muchos jóvenes, empujados a emigrar y crecer en otros países, en vez de dejar sus conocimientos y buen hacer en su tierra.

Es un motivo más para apostar por el desarrollo sostenible. Durante la etapa en que Padrón asumió la presidencia del Cabildo era, precisamente, un objetivo fundamental con una planificación a largo plazo. Y gracias a ello la isla ha sido una de de las primeras en contar con un plan de desarrollo sostenible aprobado. “De sostenibilidad habla hoy cualquiera permanentemente, pero a veces,  en primer lugar, sin saber qué significa”.

El ejemplo de El Hierro podría ser tomado en cuenta. La Isla, habituada a padecer ciertas carencias por su lejanía y poca superficie,  obligó en su día al equipo de Padrón a buscar alternativas, como el autoconsumo, el autoabastecimiento. “Porque había momentos, en épocas difíciles, como en la postguerra, que venía de afuera no sólo el aceite, sino también el agua, que llegaba en barcos, porque no teníamos conocimiento de que contábamos con un acuífero para extraerla. Por eso el tema de la sostenibilidad lo llevamos en los genes y eso también explica el nacimiento de un proyecto hidroeólico como el de `Gorona del Viento´.

El plan de desarrollo sostenible que el Cabildo tenía estructurado en sus días como Presidente estaba fundamentado en el desarrollo de las energías alternativas y el agua. “Además, enfocamos el asunto del vehículo eléctrico en un parque pequeño como el nuestro, pues entendimos que era muy fácil llegar a cubrirlo por completo”.

Dice Tomás Padrón que los detractores del coche eléctrico en los grandes núcleos urbanos hablan de la imposibilidad de cargar millones de baterías, lo que exigiría un incremento de la producción de energía  en las centrales. Esto  favorecería por un lado la descontaminación en la ciudad, pero obligaría, por otro, a un incremento de la producción de energía en las centrales para cargar, y por ende de los gases de efecto invernadero.

En el caso de El Hierro, en cambio,  Padrón tiene claro que podrían cargarse todas esas baterías con energías limpias: “El círculo entonces se cerraba: coche eléctrico recargado con energía limpia, no contaminante”. Así, la práctica de la sostenibilidad en la isla ha servido también para lograr cierta diferenciación en la producción de sectores como la agricultura, la ganadería y, un poco, la pesca, frente a los grandes mercados, “algo que era tremendamente complicado”. Como ejemplos de productos ecológicos que ya son marca propia, como sucede en el caso de la piña ecológica herreña.

“Todo se puede mejorar. Hay que seguir profundizando. La cuestión no es tener un plan de sostenibilidad  funcionando y olvidarnos de él. Hay que encauzar una segunda etapa y perfecciona desde la planificación. Por ejemplo, recuerdo que con los aerogeneradores fuimos a Alemania a buscar los mejores que se construían en Europa. Y la fábrica, después de muchos estudios, nos diseñó los equipos apropiados y específicos para el proyecto de El Hierro, basados en la combinación de viento con agua”, concluye.

En su doble condición de político y profesional, Tomás Padrón se siente satisfecho de poder afirmar que Canarias está a la altura del resto de España en cuanto al peso de los ingenieros técnicos industriales en su tejido profesional y empresarial. Aclara que es posible que en la península haya más especialidades, “pero en Canarias estamos a la altura de las necesidades y de las responsabilidades que tenemos por nuestra profesión. El ejemplo de `Gorona del Viento´ y el papel que hemos jugado en él es perfecto”, asegura.

 En realidad, como dice este ingeniero técnico industrial, el secreto del éxito no existe: “Detrás de todo gran proyecto hay muchas horas de estudio, de análisis, de querer aportar soluciones de futuro. Las nuevas generaciones de ingenieros técnicos industriales tienen la responsabilidad de perfeccionar nuestras propuestas, pero sobre todo desde su empeño”. Y les recomienda: “No teman lanzarse al mercado. No olviden que hay un sector como el de las renovables que está esperando por proyectos novedosos e innovadores”. Todo un mensaje de valor y optimismo. 



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