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No se entiende por qué se ponen tantas trabas a que un ingeniero técnico obtenga el grado

09 de Marzo de 2015

 Antonio Miguel Rodríguez Hernández, decano del Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Industriales de Santa Cruz de Tenerife.

 

 

“No se entiende por qué se ponen tantas trabas a que un ingeniero técnico obtenga el grado”

 

El decano del Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Industriales de Santa Cruz de Tenerife, Antonio Miguel Rodríguez Hernández, han lanzado a lo largo de su mandato al frente del Consejo General, para el que fue elegido tras las elecciones de 2006, un mensaje decidido a favor del sector industrial para el que demanda mayor apoyo desde las diferentes administraciones con el fin de hacer frente a desafíos muy relevantes, como la internacionalización y la diversificación de la economía. A lo largo de esta entrevista, Rodríguez pasa revista a sus convicciones sobre el futuro de una profesión que considera clave para el desarrollo de Canarias.

 

La seguridad, la calidad en el trabajo, la formación continua y una comunicación eficaz y fluida entre los profesionales y las administraciones son algunas de las prioridades que se marca el Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Industriales de Santa Cruz de Tenerife. Su decano, Antonio Rodríguez, lleva ocho años a la cabeza de un organismo que no  ha parado de poner en marcha iniciativas, y que se muestra claramente a favor de la independencia de los órganos colegiales.

La Ley de Servicios Profesionales, todavía en anteproyecto, preocupa al decano. De una parte,  contiene aspectos que Antonio Miguel Rodríguez considera “inadmisibles”, por ejemplo, en cuanto se refiere a “intervencionismos sobre instituciones independientes que no deberían ser aceptados”.  En este mismo sentido, el decano subraya la condición de “corporaciones de derecho público, recogidas, incluso, en la Constitución”. Con todo, el Colegio parece preparado para afrontar la legislación, sea cual sea su resultado, “para continuar defendiendo la profesión y la actividad de esta institución, que siempre ha estado al servicio de la sociedad”.

 

Tal y como cuenta en esta entrevista, la nueva normativa puede afectar a algunos aspectos esenciales, como la obligación de colegiarse, que es uno de sus “caballos de batalla”. Por eso el decano y el Consejo General tiene claro que ahora, más que nunca, es preciso trabajar duro para que el Colegio siga siendo, y  cada vez en mayor medida, un órgano atractivo, útil y eficaz, que contribuya a facilitar y garantizar la buena labor de unos profesionales que intervienen muy directamente en la construcción de las ciudades y los entornos de vida y trabajo en que se desenvuelve la sociedad.

Aspectos como la oferta de formación continua, la bolsa de empleo o el apoyo a la movilidad internacional son puntos fuertes con los que continúan acercándose a los recién egresados, pero también a los ingenieros técnicos industriales que ejercen desde hace tiempo en la Isla.

Rodríguez tiene claro que éste es un buen momento para reflexionar y actuar en torno a aspectos fundamentales como la seguridad, “que desde mi punto de vista no es incompatible con la liberalización”. Sin embargo, hasta el momento entiende que el “proceso de ultra liberalización que venimos sufriendo en España en los últimos años” no siempre se ha llevado a cabo con las suficientes garantías en este campo. El ejemplo más palpable está, en su opinión, en la eliminación de un control importante, la obligatoriedad del visado, “que tiene como principal misión garantizar la calidad del trabajo, y que no era incompatible, en absoluto, con medidas de fomento de la economía, que es lo que se nos ha intentado transmitir”. Y añade: “Los colegios, como corporaciones de derecho público, nos debemos a la sociedad, y deberíamos ser una herramienta a aprovechar más por parte de las instituciones para llegar donde la función pública, sea por falta de medios o por lo que sea, no es capaz de alcanzar”.

 

Preguntado sobre la forma en que la nueva Ley de Servicios Profesionales afectará al desempeño profesional de los ingenieros técnicos industriales, el decano del órgano colegial confía en que la norma no tendría por qué afectar directamente al ejercicio profesional del colectivo, “aunque sí a su forma de relacionarse con el Colegio, y por ende, con las instituciones”. “En cualquier caso –concluye- estaremos siempre a disposición de los colegiados para defender los intereses de la profesión, independientemente del resultado que traiga la norma”.

Los cambios aparecen en un momento especialmente delicado para la sociedad y también para los ingenieros técnicos industriales.  Como bien explica  Antonio Miguel Rodríguez, “la situación no es fácil para casi nadie,  y por supuesto, tampoco para la profesión, pero también es cierto que en el Colegio, amparados por nuestro Consejo General, tenemos encima de la mesa herramientas que nos hacen ser optimistas”. Algunas de esas herramientas con que cuenta el Colegio y en las que ha sido pionero en dar respuestas prácticas y acordes con la situación son claramente visibles,  “por ejemplo, en cuestiones como la  certificación energética, la formación on-line, la acreditación profesional, la mediación, y muchos otros en continua evolución, que constituyen una ventaja añadida para nuestros colegiados”.

Pedimos al decano que haga balance de los casi ocho años que ocupa este cargo. Reconoce que ha sido “mucho trabajo”, dedicado, sobre todo, a la implementación de mejoras dirigidas al colegiado y a la sociedad. “Podemos decir que hemos obtenido buenos resultados porque se han materializado en soluciones concretas como  la mejora del sistema de visado de documentos, la de  la acción formativa, la firma de convenios con colaboradores con productos interesantes para los profesionales colegiados o la puesta en marcha de proyectos impulsados desde nuestro Consejo General”.

La relación con los colegiados es fluida y la actividad es constante. “Son profesionales todo terreno que saben adaptarse a las situaciones y que se muestran participativos, lo que nos animan e incentivan de forma constante”, explica Rodríguez. “Nos aportan sugerencias de formación, nos remiten consultas técnicas dirigidas a organismos oficiales o compañías suministradoras,  otras relacionadas con su responsabilidad civil… Nos volcamos en que todas sus demandas tengan respuesta porque es una parte esencial de nuestra razón de ser.”

 

Nuevos retos

Como toda época de cambios, la actual plantea importantes retos a la sociedad y a sus instituciones. El Colegio de Ingenieros Técnicos Industriales de Santa Cruz de Tenerife no está al margen de ello, sino, bien al contrario, tiene clara su vocación de implicarse y actuar, según sus responsabilidades.

El espíritu crítico es imprescindible en este tipo de situaciones, pero también el mantener una postura constructiva, que contribuya a dar soluciones. Por eso Antonio Miguel Rodríguez reconoce la responsabilidad del Colegio en la divulgación de su papel y la reivindicación de su importancia ante los dirigentes políticos y las administraciones. “Estoy convencido de que, en algunos casos, nuestros dirigentes desconocen el papel de los colegios profesionales, así que debemos empeñarnos en explicar bien determinadas propuestas y resolver cualquier duda que pueda plantearse desde puestos de responsabilidad”.

En materia de Educación, Rodríguez también tiene mucho que decir. Su relación con la Escuela de Ingeniería de la Universidad de La Laguna es constante. Acude tanto para atender invitaciones como para el desarrollo de propuestas propias, y no duda de que en la profesión sigue existiendo un nicho importante. Trasladando esa experiencia al ámbito europeo, el decano saca también ciertas conclusiones que le preocupan: “El  espacio europeo de Educación Superior no está resultando como se suponía en algunos aspectos, y no precisamente porque falte apoyo de los profesionales, sino por la incapacidad mostrada desde otros organismos e instituciones. En cualquier caso, lo que nos queda ahora mismo es trabajar en el reconocimiento de titulaciones. Si un graduado en ingeniería del ámbito industrial ejerce la profesión de ingeniero técnico industrial, no se entiende por qué se ponen tantas pegas para que un ingeniero técnico industrial acceda al grado. Ambas cuestiones son temas en los que trabajamos a diario”.

También nos habló el decano del importante papel que los ingenieros técnicos industriales de Santa Cruz de Tenerife pueden desempeñar en la internacionalización de las empresas canarias. Rodríguez tiene claro que  en un territorio finito como el insular,  azotado además por cifras de desempleo elevadas, la internacionalización es una salida que se debe tener en cuenta. Así, asegura que los ingenieros técnicos industriales “somos profesionales versátiles, preparados para trabajar en muchos campos de la técnica y para innovar continuamente, y eso nos prepara para poder afrontar también todo lo relacionado con la internacionalización”.

Otra de las aportaciones que nos hace el Colegio a través de su decano es una visión optimista y constructiva del futuro industrial de Canarias. Apunta que, como bien es sabido, el binomio turismo – ladrillo hace tiempo que dejó de funcionar como único motor de la economía del Archipiélago. “Tenemos que seguir apostando por el turismo, y también por la construcción, con aspectos como la rehabilitación de zonas turísticas, por ejemplo, pero nuestros responsables políticos tienen que tener en cuenta al sector industrial. Hay campos de la industria en los que nuestra situación geográfica, más allá de un inconveniente logístico, debería transformarse en una ventaja. Creo que nuestro tejido industrial da muestras en muchos casos de afán de superación, está plenamente concienciado de la necesidad de mejora continua, pero necesitan el apoyo institucional. Tenemos que diversificar nuestra economía, y ahí la industria creo que es pieza clave”.

 



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