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José Antonio Galdón: “En la reforma de la Ley de Servicios y Colegios Profesionales no prima el interés general”

09 de Marzo de 2015

 José Antonio Galdón: “En la reforma de la Ley de Servicios y Colegios Profesionales no prima el interés general”

 

La nueva Ley de Servicios y Colegios Profesionales en la que trabaja el Gobierno continúa generando protestas entre las organizaciones colegiales. Las claves: la colegiación deja de ser obligatoria en algunas profesiones, a veces, dependiendo de la relación laboral establecida; basta con estar inscrito en un colegio territorial para ejercer en todo el Estado; se plantea una excesiva tutela impuesta por la administración, que restaría objetividad a las actuaciones de los colegios, y -tal vez, lo que suscita más polémica-, mantiene ciertas reservas de actividad, impropias del siglo XXI y del contexto europeo y mundial en el que nos encontramos. Recientemente, el presidente del Consejo General de la Ingeniería Técnica Industrial, José Antonio Galdón, se refería a la nueva norma en el periódico `Cinco Días´ como “la reforma de la no competitividad”. Interesantes reflexiones.

 

Pocos entenderán que un ingeniero técnico industrial esté capacitado y, por tanto, autorizado para firmar naves e, incluso, viviendas de trabajadores en suelo industrial o rústico, pero no en residencial. Sería tan absurdo como decir que un médico puede diagnosticar y tratar a enfermos en las ciudades de costa, pero no en el interior, o que un arquitecto puede firmar el proyecto de una casa, pero no el de una tienda de comestibles. Los dos ejemplos, igualmente locos, supondrían la limitación de la actividad de ambos profesionales  no en función de su capacitación académica, sino de otros elementos totalmente ajenos a ella. Esta es una de las principales quejas que manifiesta Galdón en su lúcido artículo de opinión en Cinco Días.

La cuestión de las limitaciones de la actividad actúa en perjuicio de la competitividad en el mercado, pero también supone un serio problema en el ámbito europeo. Dado que en la Unión Europea cada país respeta las capacitaciones reconocidas en la nación donde se emite el título universitario correspondiente, el hecho de que el Gobierno prevea tales  restricciones a, en este caso, los ingenieros técnicos industriales en España, coloca a nuestros profesionales  en una situación más que difícil a la hora de salir de nuestras fronteras y competir con colegas de otros países, donde la cuestión está planteada con mucha mayor flexibilidad.

La propuesta del presidente del Consejo General de la Ingeniería Técnica Industrial resulta bastante lógica: “Si realmente se pretendiese generar competitividad, deberían establecerse unas reglas del juego similares para todos los profesionales y habilitar, a través de los colegios, para el ejercicio profesional, en función de los títulos académicos y el aprendizaje no formal (experiencia y formación continua), tal y como se impone en el ámbito europeo y mundial”.

Algunos sectores, como sucede con el de la Ingeniería Técnica Industrial, se sienten muy decepcionados por el cariz que está tomando la actuación del Ministerio de Economía y Competitividad en este asunto. Y la frustración es doble, ya que, en un principio, sus consejos generales le concedieron su apoyo y confianza, a la espera de ver nacer una  reforma constructiva, “una adaptación al ámbito europeo y mundial de las profesiones, que nos situase en una posición de igualdad competitiva”, en palabras del propio Galdón. Y añade: “Entendemos que son tiempos difíciles para realizar según qué tipo de reformas, y que siga habiendo profesionales que defiendan cotos cerrados de actividad, pero hay que reflexionar sobre lo que es mejor para la sociedad y no solo para unos pocos. Si se requiere un aumento de competitividad en los profesionales, no se pueden seguir manteniendo barreras totalmente ilógicas y que impiden el desarrollo profesional”.

Descontento de los colegios

Por otra parte, el descontento de los colegios es general en cuanto a la pérdida de independencia que supondría la nueva ley, con lo que consideran una tutela desproporcionada y que, entienden, no logra sino restar imparcialidad y criterio a las instituciones colegiales. Lo que creen que ha sucedido, como explica José Antonio Galdón, es que “solo ha servido para remover los cimientos de nuestras instituciones para posteriormente no afrontar los verdaderos cambios que requiere el mundo profesional para su correcta adecuación al Espacio Europeo”.

Los colegios reclaman una reforma según la cual puedan realizar su función de trasladar seguridad y calidad, al tiempo que se genere una sana competencia entre los profesionales. De esta manera, consideran que el proceso llevaría aparejada  la mejora continua de los servicios y el aumento de competitividad en la sociedad.

Para el presidente del Consejo General de la Ingeniería Técnica Industrial, el texto dista mucho de las necesarias reformas que debía contener el sector de los servicios profesionales, a pesar de que estaban perfectamente detalladas en la Memoria de Análisis de Impacto Normativo que acompañaba al texto en diciembre de 2013. Galdón ve en este cambio de rumbo la consecuencia de “anteponer intereses particulares al interés general”, algo digno de ser tenido en cuenta.



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